Hablando con caballos™

Comunicar no es sólo hablar, si no "entender".

Los caballos facilitadores de sonrisas…

Publicado el 21 d febrero d 2017 en Blog | 0 comentarios

Articulo publicado en Formación Ecuestre

febrero de 2017

 

Recordamos aún el día en el que un padre nos contaba que las terapias “estas[1]” no le gustaban… La razón que argumentaba era que no les sentábamos (a él y a su esposa) en un despacho, frente a una mesa tranquilamente para darles el feedback del proceso terapéutico de su hijo.

En otra ocasión otro padre nos comentó con tono de queja que en las sesiones terapéuticas su hija solo jugaba, a lo que respondimos con un rotundo “¡Pues si!”, y entramos en una deriva verbal intentando hacerle entender los principios básicos del juego en la educación infantil. Aunque el dialogo no resultó fructífero, la niña dejó de asistir a las sesiones. Desconocemos si le preguntaron o se tuvo en cuenta su opinión…

En la consulta –despacho- todos los trabajos que desarrollamos tienen un alto componente cognitivo/conductual, y por eso, difícilmente facilitamos un trabajo emocional profundo, ya que a duras penas podremos crear una experiencia en la que las personas puedan generar emociones y expresar realmente lo que llevan dentro.

Somos muchos los profesionales que queremos y trabajamos para que el mundo humano cambie, que estamos convencidos de que las terapias han de ser experienciales, más allá de lo académicamente correcto, más allá de los ambientes terapéuticos convencionales como son la mesa, la silla, la sala de consulta.

La paradoja de las intervenciones asistidas con caballos persiste aún hoy en día, nos inquieta, y genera ciertas dudas. Desde el momento en que la gente no puede entender que, pasarlo bien, jugar, experimentar, disfrutar, vivenciar, generar sonrisas… facilita y promueve un proceso terapéutico de calidad, es que alguna cosa esta fallando en esta sociedad.

Sí, necesitamos un cambio y por eso lo buscamos. Un trabajo emocional diferente y honesto basado siempre en la experiencia y la vivencia, porque tenemos claro que “lo que no se experimenta, no nos emociona y no nos transforma”.

Desde hace tiempo nos preguntamos: ¿Porque la gente no sonríe más? ¿Porque cuesta tanto mostrar una cara amable? ¿Porque socialmente se premia la seriedad?

Podemos comprobar como el hecho de no sonreír aporta un cierto prestigio intelectual y social. Cuando decimos “es una persona seria” ¿a qué aludimos? ¿Y si decimos “es un payaso”? … Si cuando la gente está trabajando sonríe, se presupone que no está por el trabajo, o bien, que no se toma su tarea en serio:

Laboral y socialmente, se premia la seriedad y se castiga la sonrisa. Pero cuanta amabilidad nos transmite una cara que sonríe.

Y nos sentimos como un Galileo Galilei del siglo XXI, con la soledad y la necesidad de que la sociedad entienda lo que vemos y percibimos con gran claridad, sin acabar de encontrar la manera de transmitir nuestras vivencias y experiencias al resto del mundo, que lo intuye, pero no acaba de escuchar.

En la actualidad, nos empapan con el “si quieres algo diferente hazlo diferente”, pero a la hora de la verdad, parece que confundimos el contenido y el continente dándole más importancia a este último.

Estamos convencidos de que la mayoría de los problemas psicológicos son emociones mal gestionadas, ya que es la represión de la emoción lo que hace que la persona enferme, como consecuencia, si no trabajamos el nivel emocional difícilmente lograremos la mejoría, el bienestar o la curación.

Jordi Montero, neurofisiólogo experto en dolor afirma[2]: “Hay que aplaudir cuando alguien llora, cuando alguien siente. No debemos reprimir las emociones, porque estamos expresando nuestra verdadera esencia. Reprimirlas es crearte problemas en tus redes neuronales.

Hay que poner las emociones en el centro de nuestras investigaciones, esta es la revolución.”

Los caballos emocionan y le dan un respiro a la represión. Nos consienten expresar sin tapujos, dejando de lado los arquetipos sociales, los prejuicios y las valoraciones. Por que como señala Jordi Montero: “Al fin y al cabo, las emociones son lo que nos gobierna, lo más importante de nuestro cerebro. La razón, decía Einstein, es la servidora de la emoción.”

Son estos magníficos animales los que nos transmiten su coherencia y equilibrio emocional, y nos facilitan este surgir de las emociones. Por eso es tan fácil ver alguien sonreír al lado de un caballo, incluso en las sesiones más difíciles es cuestión de tiempo que el usuario esboce una sonrisa, la que brota del sentirnos en paz con nosotros mismos.

No se trata de practicar la sonrisa cual mueca de clown, se trata de facilitar que surja, que se experimente y se viva la sensación que la genera, y los caballos son especialistas en hacernos sentir sin temor, emocionarnos libremente.

Estamos convencidos de que la educación y la gestión emocional son los pilares básicos para un buen equilibrio psicológico. Que para sentirse bien hacen falta emociones positivas (alegría, tranquilidad, diversión, placer, calma…) que nos resultan muy difíciles de encontrar en nuestro día a día pero que podemos facilitar junto a los caballos.

Definitivamente a nuestra sociedad le faltan sonrisas. La sonrisa es un regalo que hacemos a los que nos rodean, que nos proporciona bienestar y es gratuito. Es una actitud que expresa un sentimiento de satisfacción, con múltiples beneficios ya que hace agradable cualquier tema, genera buen ambiente, estimula las relaciones gratificantes con los demás, y fomenta estados emocionales saludables. Y lo más importante, una sonrisa se contagia, provoca la simpatía hacia el que la emana y genera la misma actitud en quien la recibe.

Así pues, ya sabéis: “Si yo sonrío, tú sonríes, él sonríe, nosotros sonreímos, vosotros sonreís y ellos sonríen”. Aprendamos a conjugar la vida a través de los caballos, que saben arrancarnos las sonrisas.

Lula Baena Preysler. Hablando con Caballos™.

Pere Clotet Palomas. Gabinet de Psicología.

Psicólogos especialistas en Intervenciones Asistidas con Caballos.

Certificados EAGALA.

[1] Se refería a equinoterapia / hipoterapia
[2] La Vanguardia/La contra de 10/02/2017

 

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