Hablando con caballos™

Comunicar no es sólo hablar, si no "entender".

¿Constelaciones Asistidas con Caballos?

Publicado el 16 d julio d 2018 en Blog | 2 comentarios

CABALLOS CONSTELADORES

     Todo empezó, hace unos meses, con un cartel… Un cartel que llegaba una y otra vez a mi pantalla, lo leía y dejaba para más tarde valorar si me interesaba su contenido.

     Sin saber cómo volvía a llegar una y otra vez, y lo volvía a abrir, remitiéndome siempre a una web: “Constelaciones Sistémicas Asistidas con Caballos de Ana Álvarez Crispi”.

     La primera vez que escuché hablar de constelaciones, hace ya más de 7 años y fue “junto a los caballos”, era la primera ocasión para una “consteladora” de saber si los caballos podrían ser “representantes en las constelaciones”… Y me ofrecí a constelar con ellos… Pero esa es otra historia.

     En tres ocasiones asistí como representante a las constelaciones de algunas personas conocidas, hasta acudir a una sesión de constelaciones una mañana entera para constelar yo misma.

     Siempre que surgía una conversación sobre constelaciones, observé que suscitan “pasiones”, a favor o en contra, y eso me atraía, más allá del escepticismo que me caracteriza y que a veces me empantana.

     En alguna ocasión, en la práctica profesional, me habían comentado, –es que tú haces Constelaciones con Caballos-, negando por mi parte, este hecho, de forma contundente entre otras razones por mi falta de formación específica.

     Un nuevo día, varios después de la primera vez, volvió a aparecer “el cartel” en mi pantalla y sin saber muy bien ni cómo ni por qué, sentí que era el momento, me conquistaba el apellido: “…Asistidas con Caballos” y ofrecía “Formación internacional en…”. Surgió pues el momento de averiguar si hacía o no Constelaciones Asistidas Con Caballos.

     Al matricularme, Anna, mujer afable y auténtica dónde las haya, me escribió que era un placer contar en su curso con profesionales como yo… y yo pensé: ¡AHHHH, pero si yo voy de alumna! Eran mis vacaciones, cambiar decididamente de lugar en el más amplio sentido, pero junto a los caballos.

     A través de las ventanas y las puertas de todo el espacio se estaba en contacto con la naturaleza, se veía, se respiraba, se escuchaba… la sensación de paz -eso es Pottokaleku, el lugar, Jon y los 13 caballos que nos acompañaron- una sensación de la que, hay que confesar, no disfrutamos tanto como debieramos.

     Del grupo de iguales, las “alumnas humanas”, qué decir… era -es- un grupo heterogéneo a más no poder, pero una vez más, los caballos, la curiosidad, la convivencia, la generosidad y las risas, lograron generar vínculos estrechos y sinceros que sin caballos de por medio hubieran sido inimaginables. Durante 24 horas y 6 días, diez personas, unas literas, un solo baño y un solo espacio común; la intimidad, se encontraba fuera, junto a los caballos, más allá de lo humano, en cualquier momento.

    

     Durante toda la semana, tuvimos en aquella aula (dormitorio, comedor, cuarto de estar, cocina…) una pantalla y un ordenador preparados para una presentación de power point. Pero desayunábamos con una maravillosa frase: “Cómo os empeñáis en no ver las diapositivas, y sólo miráis para fuera…”, este era el propio curso, aprender a darse “espacios” -que no deja de ser una forma de transgresión- … sin menoscabar ni un ápice el contenido, salir de la forma y fórmula “al uso”, de lo que se espera de una certificación: VIVIMOS LAS CONSTELACIONES y poco a poco las fuimos pensando.

Constelar, según el DRAE, significa “Tachonar, cubrir, llenar”.

Y eso creo, que las constelaciones Asistidas con Caballos nos facilitan “llenar de sentido los espacios inconscientes”.

     Hay personas que me plantean abiertamente qué tienen que ver los caballos con su vida cotidiana, con su quehacer habitual, con su “humanizada y civilizada forma y ritmo de vida”, con sus cuitas y dificultades y reconozco que es difícil de explicar, tanto que, en ocasiones, se nos escapan tópicos para explicarlo, o buscamos símiles que simplifican la realidad, deformándola; yo creo que he acariciado con este curso el  “orden”, ese que más allá de la lógica, se me antoja como el orden natural  -el etológico- de nuestra especie y que los caballos tan claramente señalan… Pero aún tengo que asumir y digerir, recomponer y reestructurar, reinterpretar, repensar, reintegrar, RE-ORDENAR….

    

     Cuando Ana nos pidió, al final de la certificación que le aportásemos una palabra de lo que había supuesto esa semana extrema de formación, a mi me surgió la palabra “revolución” (VER y ESCUCHAR) y me reafirmo en ella -en la palabra-, la revolución va por dentro. Ando masticando la idea de que “el desorden”, nos aboca “al orden” y no a la inversa, la idea de que el caballo es entrópico, que nos facilita el desorden necesario para volver a ordenar…

    

     Realizar una formación de este calibre, por mucho que nos entreguen el “papelito” no es cuestión de asistencia, no es cuestión de inversión, no es cuestión de apuntes, no de tiempo… NO, la cuestión pasa por el digerir, integrar, asumir, abrirse a una nueva forma -concurrir desde un lugar distinto-  para ver las mismas cosas que has visto siempre, saliendo del “confort” de lo conocido, de la “seguridad” de lo sabido, o lo que es lo mismo, aprender que no deja de ser cambio y crecimiento ubicado en lo más íntimo del ser.

    

     Ahora me hago consciente y me atrevo a afirmar que LOS CABALLOS CONSTELAN de forma natural… Y sólo puedo volver a expresar mi agradecimiento a Anna Álvarez Crispi por haberme regalado la oportunidad de descubrirlo e integrarlo, “aprehender” un poco más.

LOS CABALLOS VUELVEN A HABLAR…

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2 comentarios

  1. Piter / julio 16th, 2018 13:10

    Me encantó ,) volví a revivirlo tOdo. Que bonito!! Un abrazo Rebunica <3

    Reply

  2. María José / julio 16th, 2018 13:17

    Qué bonito resumen de esos días tan intensos, apasionantes, en el que se nos ejercitaban los sentidos desde el corazón, descubriendo otro prisma para ver la vida.Para mí, no hay vuelta atrás, todo lo que ocurre lo veo desde esa perspectiva del Amor, con lo que lo disfruto mucho y me río más.

    Reply

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