Hablando con caballos™

Comunicar no es sólo hablar, si no "entender".

Azares aparentes.

Publicado el 28 d septiembre d 2014 en Blog | 0 comentarios

Buenos días… Nos gustaría compartir una “cuestión técnica” que va más allá de la metodología.
El pasado sábado día 13, Soledad y yo realizamos una jornada de Aprendizaje Asistido con Caballos enfocada al crecimiento y desarrollo personal, a la que asistieron seis participantes 5 mujeres y un hombre, que proceden de ámbitos profesionales dispares (abogacía, trabajo social, coaching, fisioterapia, banca…) y con distintas motivaciones para participar.
La jornada fue fluyendo, poco a poco, se fueron desarrollando actividades grupales, mixtas e individuales.
La hípica en la que trabajamos el modelo EAGALA, dispone de espacios increíbles, paddoks amplios en los que conviven los caballos, nunca solos, y un inmenso prado para la manada, aparte de las diferentes pistas. La zona de trabajo elegida –por su grado de independencia y privacidad del resto de actividades- se ubica en un prado que sólo tiene en común con las instalaciones una sola linde, en la que se ubica la entrada, otra es un arroyo que atraviesa un pequeño bosque y otra separa el prado de los primeros paddocks con cintas de pastor.
La cuestión técnica, tiene que ver con los SPUD’S y necesariamente con “U” (Momentos únicos), –o al menos nos lo sugiere-, nos resulta difícil encontrarle otro encaje.
Tras la comida, a media tarde, justo en el momento en que una de las participantes se disponía a iniciar una actividad individual y tras el planteamiento, ocurrió un acontecimiento insólito.
Podía haber ocurrido en cualquier otro lugar de la hípica, y posiblemente no nos hubiéramos “enterado”, podía haber pasado con cualquier otro caballo, pero justo en el paddock que linda con el prado nos sorprendió un revuelo de caballos galopando de un lado al otro del terreno, tal fue la reacción que paralizaron la actividad –cosa que “podría” asumirse como una interferencia-. Había sonado una “alarma silenciosa” que en cuestión de segundos puso en marcha todos los recursos de la hípica: Había muerto un caballo.
Suponemos imposible conocer la probabilidad de que este acontecimiento se pudiera dar en aquel mismo instante, en aquella “confluencia” de azares aparentes, pero así fue. ¿estamos hablando de una “U”, de una interferencia…?
Cómo se puede integrar este acontecimiento desde el modelo EAGALA, y sobre todo cómo puede procesarse, integrarse en el trabajo? Nos surgen multitud de preguntas.
Hemos de decir que cometimos errores de procedimiento (nuestras pequeñas “patatas” que vamos puliendo), que luego analizamos y de los que aprendimos inmensamente. Hemos de compartir que aún hoy sentimos la profunda ambivalencia del “dolor” y la “gratitud” a ese caballo “Cántaro” –nada desdeñable su nombre en el contexto-, que nos han permitido vivir una experiencia de aprendizaje junto a los caballos cuanto menos inusual y queremos compartir que gracias al modelo, y a los caballos supimos y pudimos resolver aquella situación, que pensamos jamás podrá estar en un manual por ser casi tan UNICA, como inimaginable.

      He de decir que con posterioridad, recibí la noticia de que en la hípica de Segovia, en la que trabajamos con la manada en la que se integra mi caballo, ese mismo día, había fallecido otro caballo. Aparentemente solo azares.

Hablando con Caballos en Tovarich

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